Una larga lucha…

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Escolapios: 400 años de historia

No hay duda de que una de las luchas más largas de la historia de la humanidad, y que todavía es absolutamente actual y completamente necesaria, es la lucha por el derecho a la educación de todos los niños y jóvenes, y una educación que sea verdaderamente de calidad.

Todos sabemos que hay muchos hitos que han ido jalonando este “esfuerzo colectivo por hacer posible la educación para todos”. Pues bien, uno de esos momentos decisivos aconteció hace ahora 400 años. El 2017, la Orden de las Escuelas Pías (Escolapios), la primera Orden religiosa dedicada específicamente a la educación, celebra el cuarto centenario de su fundación.

San José de Calasanz, fundador de los Escolapios, comenzó en 1597 con un sueño extraordinario: dio vida a la primera escuela popular de Europa, y luchó denodadamente por un ideal que entonces casi nadie compartía: la educación para todos. Veinte años después, en 1617, la Iglesia reconocía su proyecto erigiendo de modo oficial la Orden por él fundada. Después de Calasanz, años y siglos de trabajo, de entrega generosa y de convicción apasionada en tantos escolapios y educadores que han hecho realidad el proyecto del fundador: la Orden Escolapia está extendida en cuarenta países de todos los continentes, dedicada a la educación cristiana de los niños y jóvenes desde muy diversas plataformas.

Vale la pena celebrar este aniversario, estos cuatro siglos de fidelidad a una misión y de trabajo por un mundo mejor. Por eso, el Papa Francisco ha concedido a la Orden la celebración de un AÑO JUBILAR CALASANCIO en todos los lugares en los que la Orden lleva adelante su misión. Deseamos celebrar este año en acción de gracias por nuestra historia, pero sobre todo con la mirada puesta en el futuro, en la actualidad de una misión imprescindible y que necesita de todas las personas que crean en ella.

No puedo describir toda la realidad escolapia en este breve artículo, ni es el objetivo del mismo. Pero sí puedo decir que los Escolapios llevamos adelante más de doscientos colegios, muchas parroquias, centros sociales, obras de Educación No Formal, alternativas de acogida educativa al inmigrante, pisos de atención a menores, diversos y amplios proyectos pastorales, internados para niños y jóvenes… Todo esto no sería posible sin el compromiso de miles de personas: educadores, catequistas, diversos profesionales, familias, fundaciones y redes educativas. Hoy, más que nunca, la educación es un desafío que sólo puede responderse desde la colaboración corresponsable de quienes creemos en ella.

Por eso, lo esencial que quiero decir es ¡GRACIAS! Gracias a todas las personas e instituciones que hacen posible el proyecto educativo creado por Calasanz. Y, junto a este agradecimiento, una sencilla invitación a celebrar, con alegría y convicción, este Año Jubilar Calasancio. Para ello, quiero compartir con todos ustedes unas sencillas convicciones. Son muy nuestras, muy de los Escolapios, pero hoy quiero hacerlas públicas, porque creo que es bueno que así sea.

  1. Los Escolapios apostamos por la educación evangelizadora de los niños y de los jóvenes. Apostamos por acompañar al joven en sus búsquedas, por ofrecer una educación que abra los horizontes de los jóvenes, por presentar a todos un Evangelio creíble y atractivo. Creemos en el niño y en el joven, creemos en el futuro, creemos que vale la pena dedicar la vida a hacer posible ese futuro. Con toda humildad, pero con toda convicción, proclamamos que no hay tarea más apasionante que hacer posible un mundo mejor, sostenido por personas y dinamismos mejores. Ahí estamos y ahí estaremos. Ahí nos podrán encontrar.
  1. Apostamos por una Misión Compartida que sea encarnada y asumida por quienes la descubran y sientan como propia. Hace mucho tiempo que trabajamos convencidos de que es mejor hacerlo en colaboración que solos, y que nuestra misión no es sólo nuestra, sino de quienes la asumen como propia. Y eso nos alegra profundamente. Por eso convocamos a este proyecto. El mundo, los niños, los jóvenes, necesitan educadores convencidos, necesitan religiosos y religiosas, necesitan padres de familia convencidos. Convocar es una tarea extraordinaria. No basta sólo con dar la vida por la educación, hay que buscar a otros que lo hagan después de nosotros. Por eso Calasanz fundó una Orden.
  1. Sabemos que la misión de evangelizar educando, ante todo a quienes más lo necesitan, es una tarea eterna, permanente. Sabemos que el mundo se puede cambiar, pero sólo desde la educación. Sabemos también que la educación se puede cambiar, pero sólo desde unos educadores convencidos y desde un proyecto social que contemple la educación como un bien colectivo en el que todos podemos sumar y no como un escenario de debate político. Pero hoy, más que nunca, queremos proclamar dónde está la clave para que esto sea así: en los niños y jóvenes. Son ellos los que hacen de nosotros auténticos educadores. Sólo cuando ellos están en el centro, sólo entonces podemos avanzar. Este es el gran secreto que atesoramos en estos cuatro siglos: el centro de la misión que llevamos adelante, cada vez más extendida, son los chavales y los jóvenes. A ellos nos debemos todos.
  1. Es verdad que los Escolapios podríamos celebrar este aniversario de muchas maneras, pero hemos querido hacerlo desde la propuesta de un AÑO JUBILAR. Lo hacemos así porque, desde lo más hondo de nuestra identidad, somos religiosos, sacerdotes y educadores que tratamos de presentar un modelo en el que creemos profundamente: Jesús de Nazaret. Los que nos conocéis y compartís nuestra vida y misión lo sabéis con claridad: nos sostiene y nos anima Aquél que proclamó, con fuerza y profecía: “dejad que los niños se acerquen a Mí, y no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el Reino de Dios”. Este año 2017 coincide también –son las cosas de la historia- con el 250º aniversario de la canonización de San José de Calasanz, pionero de la educación y santo. Por eso proponemos un Año Jubilar Calasancio, e invitamos a todos los que lo deseen, a celebrarlo con nosotros y con todos los que viven, apasionadamente, la misión escolapia.
  1. Queremos celebrar este aniversario como lo haría Calasanz: con la mirada en la misión. Por eso queremos empezar este año nuestra presencia en Mozambique o preparar nuestra fundación en Perú. Por eso, hemos fundado un Instituto Universitario para el Derecho a la Educación, para formar profesionales que trabajen por él. Y por eso queremos seguir, día a día, haciendo lo que hacemos. Cada día, cada momento, seguir trabajando por un mundo mejor a través de la educación. Este será nuestro modo de celebrar nuestra historia: renovar nuestro compromiso por continuarla.

Gracias a todos los que creen en este proyecto, y gracias a los jóvenes por inspirarlo.

Pedro Aguado, escolapio

Padre General de la Orden de las Escuelas Pías

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