Trileros navideños, un articulo de opinión de Eduardo Egea

Ho hoho, ya llegó la navidad queridos amigüitos y con ella, los famosos trileros navideños.

¿Sabéis qué es un trilero verdad? Un trilero es este personaje que sale en películas y series con 3 vasicos y una pelotica, que juega con los paseantes en la calle a que adivinen bajo que vaso se esconde la bola. El trilero muestra con teatrillo como esconde la peloteta debajo de uno de los vasos y empieza a moverlos todos haciéndolos girar a toda velocidad para intentar confundir a la pobre víctima. Sí, víctima, porque al igual que los magos, la pericia del trilero se basa en despistar al incauto que está apostando, seguro de sus capacidades para pillar el movimiento veloz de los vasos, para con rapidez y astucia, sacar la pelota y esconderla él, para que elijan el recipiente que elijan, no contenga la pelota debajo.

Y nos encontramos pues con el juego del despiste.

Fácil, se trata de inundar las redes sociales con un bombardeo continuo de cosas nimias que despisten al personal de lo que de verdad importa. Un eslogan también ayuda a convencer al incauto que visualiza las redes con escaso tiempo y justo criterio para que la frase acabe por convencer al corto analista. Se lleva en estos días la lapidaria frase “dijimos que haríamos blablabla y lo hemos hecho”. Con eso una cierta cantidad de lectores, muchos de ellos ya predispuestos a dejarse trolear por el trilero por pertenecer a la cuerda, ya se quedan conformes y asienten convencidos, “¡es verdad, dijeron que harían blablabla y míralos como cumplen!” y a lo mejor la promesa cumplida se trata de limpiar una calle, claro, como nunca se limpian….guiño guiño…

Ains, los trileros.

Señores, miren bien los vasos y analicen. Todo lo dicho hasta ahora vale lo mismo como “dijimos que respiraríamos todos los días y mira, aquí andamos, respirando”.

En la mesa siguen los mismos vasos, sucios, manoseados, llenos de esperanzas para los que apuestan seguros, pero vacíos para el trilero que sigue teniendo la pelotica escondida.

Lo ideal sería pues levantar todos los vasos y dejar al trilero con cara de póker:  primer vaso “Oye, ¿pero y el hospital este paralizado por tu partido?” segundo vaso “oye, ¿pero y esto de querer subiros los sueldos nada más entrar con la que está cayendo?” tercer vaso “oye, ¿pero este pucherazo del instituto de recursos humanísticos?”. Mientras tanto, nada nuevo bajo el sol, más de lo mismo en todo caso. ¿Inversiones?, claro, solo faltaba, que somos una ciudad de 17000 habitantes, si necesitamos un autobús bien habrá que comprarlo, si viene un dinero para luces, pues claro, a invertirlo, si hay dinero para cultura, pues unas cuantas actuaciones en el teatro, que todos los años hemos tenido cosas bien majas y estando en el ayuntamiento otros colorines…….vamos, como se ha hecho siempre.

En fin, que tenemos un trilero de los buenos. De eso sí que tenemos que sentirnos orgullosos. Ha estudiado Ciencias Trileras, que no es cualquier cosa. Se ha preparado toda su vida para mover los vasos mientras maneja la verborrea y confunde al incauto, mientras esconde la pelotica.

Para los muy frikis de mis tiempos, había un juego llamado Monkey Island donde el protagonista gritaba en uno de los acertijos para despistar a unos caníbales que se lo querían comer “Mira detrás de ti, ¡un mono de tres cabezas!”…pues bueno…aquí se juega al despiste con “¡mirad, que salgo con Ferreras!” ¡”Cuidado que estoy en la SER!” “¡Ojo que un día conocí a Tarzán!”.

Señor trilero, ¿dónde está la pelotica?.

Busquen en el google “mono de tres cabezas”, al menos se echarán ustedes unas risas.

Feliz navidad a todos, sobre todo al trilero, que en el fondo es el trabajo que ha decidido desempeñar.

Articulo de opinión de Eduardo Egea.

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