No olvidamos, artículo de opinión de José Miguel Celma

El tiempo pasa sin descanso, en muchas ocasiones de forma tan rápida que incluso nos olvidamos de lo ocurrido no hace mucho. Pero hay otros acontecimientos que, por la trascendencia del hecho o por las circunstancias especiales que poseen, siempre permanecen grabados a fuego en la memoria. Pasarán los años y nos habremos percatado del tiempo transcurrido, pero el hecho en sí seguirá estando muy nítido en nuestro cerebro.

Hace no muchos años, la banda terrorista ETA mataba vilmente a decenas de personas en un año. Políticos, empresarios y miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado eran objetivos prioritarios para los territoristas y la lista crecía rápidamente. Todos los atentados te marcaban de una u otra manera, pero hay una víctima que no podemos olvidar muchos españoles: Miguel Ángel Blanco.

El 10 de julio de 1997, la banda terrorista ETA secuestró a un joven concejal del Partido Popular en un pequeño municipio, como tantos y tantos hay en toda la geografía española y como es mi caso. Era Miguel Ángel. Chantajearon al Estado con unas peticiones intolerables bajo la amenaza de que, en caso de incumplimiento, lo asesinarían. Así sucedió lamentablemente, aunque llegara al hospital con un hilo de vida pero con heridas irreversibles.

El tiempo ha pasado pero la condena a esos hechos no deberían caer nunca en el olvido. Todavía entonces había personas que defendían ese asesinato y que lo consideraban justificado. Representantes de unas formaciones que hoy tienen representación en el Congreso de los Diputados y que son fundamentales para el PSOE porque les están ayudando a mantenerse en el poder, en este caso a cualquier precio. Y parlamentarios que están disfrutando de las leyes que aprobaron partidos como el que representaba Miguel Ángel Blanco, que hoy no puede verlo por la sinrazón y el delito de quienes le ejecutaron y los que apoyaron ese delito.

En este veinticuatro aniversario de su secuestro y asesinato, quiero seguir recordando a este compañero que perdió su vida demasiado pronto. Miguel Ángel Blanco es hoy un símbolo que fue el origen del movimiento “Manos blancas”, de la pérdida del miedo a los terroristas y del inicio de manifestaciones masivas en defensa de nuestros derechos y de la ley. Todos cabemos en la Constitución española, aunque algunos no quisieran que lo hiciéramos.

DEP Miguel Ángel.

Artículo de opinión de José Miguel Celma, Partido Popular de Teruel.

Deja un comentario