Ni hoteles, ni oficinas, una nueva industria emerge en Alcañiz

El protagonista del mes en la capital del Bajo Aragón, sin duda va a ser el Silo de Alcañiz, uno de los edificios de patrimonio industrial que la localidad heredero el año de su construcción 1966. Tan abundantes como las iglesias o cementerios, ya que no hay pueblo en el que no falte nada de esto, los silos se han vuelto un icono en muchos municipios. Como si de grandes rascacielos inhabitados se tratara, los silos se han ido transformando a lo largo del tiempo, una vez empezó se dispuso el Estado a venderlos.

Empresarios de todo tipo pensaron que hacer con estos emblemáticos edificios, una temporada se puso de moda el crear hoteles en ellos, un poco más tarde se creó la tendencia de albergar grandes oficinas en ellos, pero pocos pensaron en albergar nuevas industrias en ellos.

Alcañiz, que tiene la suerte de tener a todos sus vecinos de las comarcas colindantes, ha recibido el impulso en concreto de dos Alcorisanos. Moisés y Carlos, son dos empresarios y emprendedores que próximamente generaran empleo y dinamización en el sector agroindustrial.

Estos dos visionarios, relacionados con el mundo de la biomasa, han sabido dar un paso al futuro, y  traer nuevos proyectos con la creación de un centro logístico de biomasa, en el silo de Alcañiz. Como vecinos de nuestro Bajo Aragón Histórico que son, conocen las acumulativas dificultades que empieza a haber en la zona, en relación a los restos de ciertos frutales, como los olivos o almendros. Los Alcorisanos, apuestan por dar continuidad a algunos de los productos que actualmente se desechan en la zona, como son los huesos de oliva, o restos de poda, estos permitirá a los agricultores y productores dar salida a sus desechos, y reducir así sus problemas, y mirar de buscar aumentar sus beneficios.

Este proyecto se prevé que deje 4 puestos fijos, los que se sumarán a sus instalaciones ya ubicadas en Alcorisa, y varios indirectos, a pesar de que no los tienen cuantificados.

Moisés uno de los propietarios hace referencia que este solo es un pequeño paso, aun que grande para ellos, pero que no descartan que en un futuro inicien nuevos proyectos relacionados con el compostaje u otros componentes relacionados con las energías renovables y el Bajo Aragón.

 

El Edificio emblemático y singular.

El Edificio fue construido en 1966, formando parte de la Red Básica de Silos y Graneros a cargo del Estado. En Mayo de 1984 se promulga una nueva ley que terminará con el monopolio triguero llevado a cabo durante 47 años por el Estado. Esta determinación será requisito indispensable para la entrada de España en la política económica común europea. En 1994 la red alcanza la cuantía de 882 edificaciones, entre silos y graneros.  Con el fin de aliviar la carga recaída sobre el Ministerio de Agricultura comenzó la cesión progresiva de silos y graneros. El Silo de Alcañiz sale a la venta en pública subasta en 2017 quedando desierta, tres años después vuelve a salir para el día 29 de septiembre de 2020. Ese día,  para la enajenación del inmueble de Alcañiz, se celebraron cuatro subastas, las cuatro resultaron desiertas por falta de licitadores. El tipo de licitación final fue de 116.819,83 €. Actual precio de compra.

Nuestro deseo es mantener la esencia de este patrimonio industrial, redignificarlo y darle una nueva oportunidad funcional y dotar a la ciudad de Alcañiz de un atractivo edificio que no deje al visitante indiferente. La proximidad al recinto Ferial lo hace más interesante como posible espacio público y desarrollar múltiples actividades. Nuevo uso.

El proyecto

La  idea original de los silos como centros  logísticos  de  cereal  encaja perfectamente al nuevo uso proyectado. El uso principal de las nuevas instalaciones será el de Centro Logístico de Biomasa, destinado al almacenamiento y distribución de biocombustibles sólidos en forma de pellets (A1 y A2), hueso de aceituna y briquetas. Un segundo uso será el almacenamiento de productos  granulados  de origen ecológico, bien sean piensos, semillas o fertilizantes.

El proyecto comienza con la conservación, limpieza y puesta en marcha del silo acondicionándolo a las características del nuevo uso. Su modernización y automatización.

El eje central del proyecto  se sustenta en la economía circular y la valorización de recursos endógenos, en nuestro caso de los restos, residuos y biomasa en general producida en el laboreo agrícola tradicional de nuestra zona de influencia (50 km. aproximadamente).

En la zona estimamos que se producen actualmente más de 100.000 Tn. anuales de media, de restos entre herbáceos y leñosos (no forestales). Sólo los municipios de Calanda, Valderrobres y Alcorisa suman alrededor de 20.000 Tn. anuales de restos de biomasa agrícola. De estos restos, los de carácter herbáceo como la paja de cereal o el cañote de maíz ya tienen un mercado con sus canales de producción/consumo ya maduros. Nuestro proyecto se centra en los restos leñosos no forestales de los cultivos como el olivo, el almendro y los frutales principalmente.

Una de las dificultades a superar es la logística de la recogida de este subproducto, su trituración en campo y su transporte al Centro Logístico (Silo) para su transformación en pellet y/o briqueta. Es el reto que nos proponemos superar, después de formarnos y colaborar   durante años en proyectos específicos de carácter europeo del Centro Tecnológico CIRCE, con el Grupo de Acción Local Omezyma o Aragón Infoenergía.

Evitar quemas. Sostenibilidad ambiental

Si bien apostamos por incentivar las cubiertas vegetales en muchos de los cultivos, la experiencia nos indica que en el proceso de descomposición de los restos el terreno se empobrece en ciertos elementos como el Nitrógeno por lo que pensamos que lo más idóneo es extraer esa biomasa producto de podas y limpiezas, triturarla in situ con la maquinaria apropiada y posteriormente llevar al silo para su proceso final en forma de biocombustible sólido apto para calderas de biomasa, su almacenaje y posterior distribución. El beneficiario principal ha de ser siempre el agricultor y recibir una compensación por tonelada retirada.

La práctica de la quema de restos de poda es una tradición que ha de reducirse a lo estrictamente necesario, además de para evitar incendios porque cada kilo de biomasa que se quema se liberan 1,63 kilos de CO2  y sabemos que 3 kilos de leña equivalen, en poder calorífico, a 1 litro de gasoil. Es un recurso endógeno que queremos valorizar, que genere ingresos al agricultor, trabajo directo y un beneficio tangible al medioambiente en forma de reducción de emisiones.

Edificio autosuficiente energéticamente.

Los casi 3000 m2 de parcela con el silo y sus edificios adyacentes nos permitirán obtener mediante energías renovables   la   autosuficiencia   energética,   primando   la   eficiencia   y   robotización   de   los   procesos. Pretendemos que sea un complejo autosuficiente energéticamente   e incluso formar parte de una Comunidad Energética Local.