La precariedad de las infraestructuras

La vida te da enseñanzas fruto de la propia experiencia. Cuando las circunstancias van por mal camino, cuando realmente no puedes nada más que valorar negativamente el momento en el que te encuentras, los fallos y las carencias de derechos sobresalen de manera notable. Se ven más, se perciben mejor, sin nada que lo distraiga.

Una simple mirada crítica permite observar las diferencias entre un territorio y otros. Se pone en evidencia cómo unos poseen de insfraestructuras de primera para poder desarrollarse, generar actividad económica y puestos de trabajo; mientras otros tenemos que seguir esperando a que esto suceda en los próximos años, si nuestra buena fe no se ha agotado.

Si ponemos el foco en nuestro querido Bajo Aragón, el listado de carencias tiene muchas y muy significadas en el área educativa, en infraestructuras por carretera y también, no podemos olvidarnos de ello, el reclamado y ansiado nuevo hospital. El mismo que ya podría estar en funcionamiento y del que solo tenemos un esqueleto en forma de hormigón.

Disponemos de uno de los institutos de secundaria más poblados de todo Aragón. Sin visos de ampliación en un futuro, los profesores y estudiantes pasan los días allí en unas instalaciones vetustas de más de medio siglo de antigüedad. Únicamente la dedicación, compromiso y carácter innovador de los docentes pueden hacer olvidar por un momento las carencias que tiene el centro. Hasta que miramos con nuestros propios ojos las instalaciones…

Qué decir de las infraestructuras por carretera. Si el tramo entre Ráfales y Monroyo tardó treinta años en ser una realidad, precisamente en los momentos de mayores estrecheces económicas fruto de una gestión irresponsable de la etapa Zapatero. ¿Cuándo podremos ver en funcionamiento la A-68 por el Bajo Aragón? ¿Es acaso una utopía?

Y, por último, pero no menos importante, el futuro hospital de Alcañiz. Un centro de referencia para la mitad de la provincia de Teruel y una buena parte de la de Zaragoza. Una instalación que en estas circunstancias, caracterizadas por la pandemia mundial que llevamos meses viviendo, se percibe como más necesaria que nunca. Más en momentos en los que es de vital importancia contar con una Unidad de Cuidados Intensivos, de la que aquí carecemos.

Es al hacer análisis a esos asuntos recurrentemente pendientes, en los que se ve a algunas formaciones hacer promesas que son más pruebas de fe, que realidades concretas y dotadas presupuestariamente. Todo eso me lleva a una reflexión que no para de aparecer en mi mente de forma constante: el populismo solo se queda en eso y los ademanes de algunos grupos políticos son solo mucho ruido y pocas nueces.

Tengo la convicción de que la novatada se paga incluso en la política. Así lo dice la experiencia de tantos años de observador de la realidad y a pesar de los cantos de sirena que no paran de escucharse desde hace mucho tiempo.

Articulo de opinión de José Miguel Celma, Partido Popular de Teruel.

Deja un comentario