El coste de retrasos, artículo de opinión de José Miguel Celma

Todos sabemos la realidad del mundo en el que nos ha tocado vivir. El Indice de Precios de Consumo, el archiconocido IPC, suele subir todos los años, encareciendo la lista de la compra. Por el contrario, nuestros salarios en ocasiones no lo hacen en esa magnitud, lo que se traduce en una pérdida del poder adquisitivo de las familias.

Pero eso es harina de otro costal. No me quiero desviar del tema que realmente me preocupa. Si hablamos de subidas e incrementos, lo que no lo hace en ningún momento desde el 2015 son las críticas a la labor acometida por el Gobierno de Aragón con relación al hospital de Alcañiz. Una gestión que ha provocado un retraso notable, una paralización y muchos años en el que los bajoaragoneses no pueden disponer de un centro sanitario del siglo XXI, con habitaciones individuales y con Unidad de Cuidados Intensivos. Y con una atención sanitaria pública y gratuita, dijeran lo que dijeran los que hoy están muy callados.

La política, esa noble actividad que se encuentra hoy en horas bajas debido a la entrada de partidos políticos que se olvidan de su génesis en tan solo cuatro años, no ha ayudado mucho en esta materia. Hoy conocemos que el proyecto de construcción del hospital se va a encarecer en 21 millones de euros, un 25% aproximadamente del coste anterior. Eso es noticia pero es mucho más relevante que todavía hoy no disponemos del hospital que tanto necesitamos.

Los bajoaragoneses estamos cansados de excusas y queremos hechos. No deseamos esperar a ver el próximo proyecto de presupuesto para comprobar la dotación económica para el hospital y comprobar el verdadero compromiso del Gobierno de Aragón con nuestra ciudad, sino que queremos un centro sanitario del siglo XXI ya. Con habitaciones individuales, con los servicios que tantos demandamos y que nos protegen ante cualquier urgencia de la misma manera que al vecino de Zaragoza, y con unos medios acordes a la gran calidad de los profesionales sanitarios que desempeñan su labor en nuestros pueblos.

No somos ciudadanos de segunda, pagamos los mismos impuestos que el resto de aragoneses y eso nos capacita para exigir lo que realmente es justo: una calidad de vida y unas oportunidades que nos permitan vivir donde realmente queremos hacerlo. En ese Bajo Aragón único que tantas posibilidades nos ofrece si contamos con un Gobierno que realmente crea en él y apueste por sus gentes.

Articulo de opinión de José Miguel Celma, Partido Popular de Teruel.

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