Comienzan los actos de la XXIV edición de las Bodas de Isabel de Segura

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Han dado comienzo los actos de la vigesimocuarta edición de las Bodas de Isabel de Seguro. Tras el montaje de las jaimas, puestos del mercado y demás infraestructuras acondicionadas para la celebración de esta recreación histórica, a las nueve de la noche han dado comienzo la primera escena prevista en el programa, el Concejo de Teruel y el anuncio de la boda de D. Pedro de Azagra con Isabel de Segura.

Un grupo de 18 actores bajo la dirección de Alfonso Pablo, ha dado vida a los personajes que evocando la antigua tradición del Concejo de celebrar sus sesiones a la entrada de Santa María de Mediavilla. En este caso, los personajes del Juez, Domingo Celadas, y de los ocho alcaldes de las parroquias, se reunieron para organizar los festejos que permitirán solemnizar la inminente visita del rey don Jaime.

Haciendo un guiño a la actualidad y a las reivindicaciones de la provincia, se dieron a conocer las penurias de la villa, con la población diezmada por las exigencias de la guerra y con las arcas concejiles exhaustas, por lo que se aceptó la proposición del Tenente del reino y Señor de Albarracín, Fernández de Azagra, de sufragar de su cuenta todos los gastos de los festejos. De este modo, no faltarán en la villa los toros corridos con soga, la música, las viandas y el buen vino (del Somontano), además de un gran torneo con caballeros. Asimismo, Doña Elfa ha anunciado que ya ha encargado 14 barricas de vino del Somontano para que no falte nada en la celebración.

Esta primera inmersión en el Teruel medieval de 1217 continuó con la escenificación de los tratos de familia para el enlace de Pedro de Azagra con Isabel de Segura, dándose por segura la muerte en batalla de Juan Diego de Marcilla. Fruto de tales gestiones, se hizo pregonar en la plaza la noticia de la boda, que se celebrará mañana, a mediodía, en la iglesia de Santa María, siendo invitadas todas las gentes de la villa.

Viernes de boda y celebraciones

Mañana continuarán los actos programados que contarán con multitud de actividades programadas por la Federación de Grupos de las Bodas de Isabel de Segura así como animación en el mercado, espectáculos de fuego y escenas teatrales.

En cuanto a la leyenda, a las 12.00 se concentrará la comitiva nupcial que se dirigirá hasta la Catedral donde se celebrará la Boda de Isabel de Segura con Don Pedro de Azagra. Posteriormente, desde el balcón del Ayuntamiento, se dará el pregón de la mano de Rosa Blasco, reconocida diseñadora turolense y que culminará con las danzas para la boda que representará el grupo de Manfredinas junto con los Alarifes de San Martín.

 

 

 

 

El concejo de Teruel

El Concejo en 1217, estaba formado por 9 Parroquias, cada una con su correspondiente alcalde, de ellas se elegia a 1 Juez. Así que había 8 alcaldes y 1 Juez. Se reunían los viernes, la llamada “Curia Alcaldum” parece ser que en el atrio de Santa María de Mediavilla. Son los magistrados del Concejo, encargados de la administración local. Tenían a su cargo un nutrido grupo de funcionarios subalternos que tenían diversas funciones.

Sayones o Trompetas, eran los Pregoneros de la villa. Era un oficio anual y electivo y estaban obligados a prestar juramento al acceder al puesto. A comienzos del s.XIII era uno y a finales de este siglo fueron dos.

Funciones: Pregonar por las calles y plazas, todas aquellas noticias que les fuesen encargadas tanto por los magistrados del Concejo como de particulares. Estaban obligados a hacerlo so pena de cinco sueldos de multa.

Convocaban a la asamblea vecinal, por mandato del Juez y ejercen también de subastadores de oficio.

Además, acompañaban a los funcionarios o particulares en el embargo de prendas y no podían negarse a ir, si eran requeridos, sólo el Juez y el Almutazaf podían ir sin el sayón;.

Su salario era de 60 sueldos anuales más extras, pregones particulares (un dinero) y percibían tasas por los bienes que subastaban.

Andadores eran cuatro y eran los auxiliares del juez y de los alcaldes en el ejercicio de sus funciones.

La misión más importante de las que tenía confiadas fue la de llevar y transmitir todos los mensajes, encargos y comisiones que el Concejo o sus magistrados tuvieran a bien ordenarlos, estando obligados, so pena de 5 sueldos de multa. Uno de ellos debía siempre acompañar al juez, a modo de alguacil, de “mane usque ad noctem” para que pudiera echar mano de él en caso de necesidad y si no, eran sancionados colectivamente con el pago de un morabetí.

Podían tomar prendas, convocaban a juicio a los demandados y sus misiones más características eran el aplicar el tormento a los delincuentes y la custodia de los presos que el juez tenía en su cárcel. En caso de apelación al monarca, actuaban en calidad de fieles ante la Audiencia real, debiendo relatar fielmente las sentencias que allí se habían pronunciado.

Tenían obligación de acudir a la curia del viernes y permanecer allí, a disposición de los magistrados mientras durara.

Si se le fugaba algún delincuente que custodiaba, tenía que ocupar su lugar y responder de todos aquellos que se le imputasen al fugado.

Si no guardaba los secretos de la curia y de la audiencia o falsease su contenido era castigado con una multa de 100 morabetíes y la inhabilitación perpetua para ocupar cargos del concejo, y si no quiere o no puede, se le cortaba la lengua.

Su sueldo era de 50 sueldos anuales, pudiendo percibir la cuarta parte de las caloñas derivadas de los delitos por los que hubiesen cogido prendas.

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