Alcañiz peligra perder su última fábrica de aceite tradicional tras tres generaciones

La ya tradicional fábrica de Aceites de Oliva, de los Hermanos Gaibar peligra a desaparecer, y es que con una historia casi centenaria desde 1928 fabricando Aceite de Oliva para todo el Bajo Aragón, se replantea su demolición para reconvertir los terrenos.

Para saber todo esto, hablamos con los propietarios de la fábrica, los Hermanos Gaibar, donde Vicente y José, comentan que tras varios años castigados con la carretera del corcho cerrada, lugar donde se encuentra sus instalaciones, la falta de refuerzo a la oliva y sus derivados  en el Bajo Aragón, acompañados por su edad avanzada se ven obligados a jubilarse, y reconvertir sus instalaciones.

Hablando con uno de los hermanos, Vicente, nos destaca, que aprovechando el cambio urbanístico y mejora que sufrirá el Cerro Pui-Pinos, con las nuevas obras, habían comenzado los trámites, para realizar una promoción inmobiliaria para darle un nuevo uso al edificio.

 

¿Pero esto que tiene de noticia? Hasta ahora, poco, lo curioso es lo que  viene a continuación.

En medio del trámite, un ciudadano de la localidad conocedor de los tramites, el cual no quiere ser identificado, se acerco a hablar con los Hermanos Gaibar, destacándoles la perdida que supondría la demolición de esta fábrica, ya que supone uno de los elementos de patrimonio industrial de la zona, donde su importancia no se encontraba en la fachada, sino en su interior, y sus clásicos molinos, prensas y demás utensilios, que la hacen tan especial.

Y es que se trata de un patrimonio industrial ya único en la zona, en concreto, se trata de la última fábrica de Aceite de Oliva tradicional, de las 15 que se encontraban  en su momento en Alcañiz. Con el transcurso del tiempo no se ha apreciado a estos edificios industriales, siendo demolidos todos, para dar paso a nuevas edificaciones, incluso en algunas situaciones, a solares vacios, y abandonados. Y pocos han conservado sus preciadas maquinarias tradicionales, algunos de los municipios que si que las han salvado son por ejemplo Castelseras, donde embelleció la entrada del pueblo, con la donación del molino de la familia Senante.

Con todo ello, la familia Gaibar, ha realizado un pequeño paréntesis en sus planes, y ha realizado un último intento para dejar un pequeño legado en su querida localidad. Para ello han realizado una propuesta al Ayuntamiento de Alcañiz, con la finalidad de convertir sus instalaciones en un legado patrimonial con el paso de los años.

Tras unas semanas, esperando recibir la respuesta por parte del Ayuntamiento de Alcañiz, los hermanos recibieron una llamada por parte de un miembro de la corporación  municipal, interesados en sus ideas. Días más tarde, los hermanos, recibieron la Visita del Grupo Municipal de Ciudadanos  de Alcañiz, donde el 2º Teniente Alcalde de Alcañiz, Kiko Lahóz, y diputado de las Cortes de Aragón por Teruel, Ramiro Dominguez, cuyo su punta de lanza destaca por luchar para revitalizar la Agroindustria de la provincia de Teruel.

El representante de Ciudadanos del Ayuntamiento de Alcañiz, Kiko Lahoz, mostro su interés por la propuesta, y destaco que la fábrica de Aceites Gaibar es una de las joyas que tiene la ciudad de  Alcañiz, y que desde el Ayuntamiento, van a trabajar por impulsar el proyecto. “Hay que trabajar por Alcañiz y por el Bajo Aragón” ha dicho.

Ramiro Domínguez, Vicepresidente Segundo de las Cortes de Aragón del grupo político de Ciudadanos, destaco que la ciudad de Alcañiz no puede permitirse el lujo de perder estas instalaciones.

Dominguez, remarco que hay que estudiar desde el Ayuntamiento de Alcañiz, en convertir estas instalaciones en un futuro museo aceitero, con apoyo desde el Gobierno de Aragón, y desde el Ayuntamiento de Alcañiz, convirtiéndolo en un aliciente para impulsar el turismo, “Alcañiz y todo el Bajo Aragón ha sido cuna de todo este sector…  hay que seguir apostando por ese  Alcañiz cultural, ese Alcañiz Turístico y por ese Alcañiz Monumental, que mejor para hacerlo que con un molino de aceite de la vieja usanza”.

Para finalizar anuncio que la agroindustria tiene que ser impulsada por las administraciones públicas, apoyado las iniciativas privadas “sin poner palos en las ruedas”, unas frases rotundas, donde nos termino declarando “En Zaragoza no se toca el Pilar, en Teruel no se toca el Torico, y en el Bajo Aragón no se toca el Aceite”.

Una vez más esta historia se encuentra con un final abierto, pendiente de una respuesta de nuestras Administraciones Publicas. Los Hermanos Gaibar, remarcaron que no hay mayor deseo, que acabar con este proyecto como un museo, pero a pesar de ello, siguen manteniendo a la venta las instalaciones, por si algún particular o empresa, decidiera involucrarse en esta nueva andadura, o continuar con la actividad rentable que realizaban, antes de seguir con su proyecto inmobiliario.

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