Alcañiz instala la red de saneamiento en Carretera de Zaragoza y mejora la de C/Cañada de Verich

El Área de Infraestructuras y Urbanismo del Ayuntamiento de Alcañiz está ejecutando en estas fechas la instalación de las redes de saneamiento del tramo de la carretera de Zaragoza que va de los números 72 a 84. El concejal delegado del Área, Javier Baigorri, ha explicado que «se trata de un área urbanizada desde hace décadas pero que carecía de las imprescindibles canalizaciones de evacuación a la red general, por lo que las viviendas, empresas y equipamientos de la zona vertían sus aguas residuales en fosas sépticas e incluso, en algunos casos, en insalubres pozos negros». El edil ha añadido que «con esta obra, el Ayuntamiento solventa una carencia impropia de este siglo en una ciudad como Alcañiz y completa la urbanización de la zona conocida popularmente como ‘Los Álamos'». Como toda la carretera de Zaragoza, el área mejorada está ubicada en la vía de titularidad estatal N232a. Las obras las realiza la empresa Aquara, tras la preceptiva licitación y contratación, por un importe de 36.287,62 €, y consisten en la instalación de una conducción de PVC de 315 mm de diámetro, su derivación a la red general, sus acometidas a la misma desde los inmuebles, comercios y equipamientos de la zona y la mejora de la pavimentación del entorno afectado por estos trabajos.

Reparación de red en c/Cañada de Verich

En la misma línea de mejora de infraestructuras municipales, el Ayuntamiento alcañizano ha completado estos días la reparación de la red de saneamiento de la calle Cañada de Verich, en el centro histórico de la ciudad. Los trabajos han consistido en la renovación total de dicha red, que se hallaba en muy mal estado y provocaba fugas de aguas y malos olores, y en la reposición completa de las escaleras de la calle que hubo que levantar para acometer la obra. La rehabilitación la ha llevado a cabo Aquara por 17.880,27 €, contratada para tal fin por el consistorio. Con esta mejora se solventa un problema de saneamiento que presentaba frecuentes emboces, fugas y filtraciones de aguas residuales que podrían haber provocado daños estructurales en las casas colindantes y que generaban continuos episodios de malos olores que motivaban numerosas quejas vecinales.

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