2020: un año que no olvidaremos

Comenzó como suelen hacerlo todos. Una gran reunión familiar para despedir los últimos doce meses, las uvas correspondientes a las campanadas y el deseo de los mejores augurios para el año que estaba a punto de empezar. Hasta ese momento todo se desarrollaba según lo previsto y las costumbres que hemos tenido a lo largo de nuestras vidas. Pero cambió.

Pronto empezó a vislumbrarse algo que parecía que no iba con nosotros y que se veía muy lejano. Comenzaron llegando noticias desde la ciudad china de Wuhan acerca de un extraño virus que tenía efectos devastadores en la salud humana. Tanto que provocaba en muchas ocasiones la muerte, en otras serios problemas de salud y secuelas aún no cuantificadas completamente, y en la mayoría de las veces un contagio masivo.

Se acercó a Italia y, a pesar de la información (poco clara, según mi modesto punto de vista), continuábamos sin darle la importancia que tenían unos hechos desconocidos hasta la fecha. Con el tiempo ya llegó la primera oleada de contagios y fallecimientos entre marzo y abril, la declaración de un estado de excepción y un confinamiento que se extendió durante semanas.

Realidad inverosímil para muchos de nosotros. Los nacidos en las últimas décadas del siglo pasado no habíamos conocido una paralización del Estado de semejante manera. Pero lo peor era el día a día, el discurrir de los acontecimientos, que nos llevaban a una segunda ola, y, para más inri, la lentitud e inacción de un Gobierno central más preocupado en contentar a populistas y nacionalistas con escandalosas cesiones para garantizar su supervivencia.

Las dos o más olas que ya hemos sufrido en nuestras propias carnes se han llevado por delante a más de 60.000 personas. En lo humano, muchas familias no han podido despedirse como les hubiera gustado de sus seres queridos; y, en lo político, nos encontramos ya curados de espanto ante las decisiones del Ejecutivo de Pedro Sánchez, que es capaz de todo por contentar a sus socios de investidura y prolongar sus años en La Moncloa, aunque para ello tenga que apuntalar los pilares de la secesión.

Articulo de opinión de José Miguel Celma, Partido Popular de Teruel.

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