Quien tiene una nómina tiene un tesoro: descubre cómo sacarle el máximo rendimiento.

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Las nóminas son la principal fuente de ingresos de buena parte de las familias de cualquier país.

Por ello, es muy importante tener instrumentos adecuados no solamente para su cobro, sino también para gestionar el dinero que se gana con cada salario. En ese ámbito, el papel de las cuentas nómina ha sido y es muy importante en la modernización de la gestión de las finanzas personales.

¿Qué es una nómina?

Una nómina es un pago que realiza una empresa a sus empleados asalariados en retribución de su labor en la fecha convenida que, generalmente, suele ser a final de mes. Pero, al mismo tiempo, tienen otras funciones adicionales como:

  • Documentar la realización del trabajo y los salarios que corresponda liquidar en función de las horas extraordinarias realizadas, los complementos a los que el empleado tenga derecho, las pagas extra, etc.
  • Especificar otras cantidades que la empresa deba satisfacer al empleado no relacionadas con el salario como, por ejemplo, los suplidos o indemnizaciones.
  • Dar cuenta de los conceptos por los que la empresa debe deducir ciertas cantidades a sus empleados como, por ejemplo, las cotizaciones, las retenciones o las devoluciones de anticipos.
Aunque se tengan otras fuentes de ingresos, como un negocio o los rendimientos procedentes de los ahorros, la importancia de las nóminas a la hora de determinar los patrones de consumo, ahorro y endeudamiento de las familias es grande en función del porcentaje que suponen dentro del conjunto de las rentas.

Y no solamente hablamos de la nómina actual, sino de las expectativas razonables sobre el futuro. Por ejemplo, entre dos trabajadores con la misma nómina, suele retraerse más en el consumo y en la realización de inversiones aquél que cree que tiene una mayor probabilidad de perder su empleo o de sufrir un estancamiento o empeoramiento en su trayectoria profesional.

Otros ingresos recurrentes

Las pensiones o las prestaciones por desempleo buscan asumir el papel estabilizador de las finanzas personales que tienen las nóminas

La nómina es la fuente más habitual de ingresos recurrentes o periódicos. Sin embargo, existen otras que tienen características semejantes. Entre ellas, la prestación por desempleo, que está pensada para cuando se está en paro y, por lo tanto, se han perdido los ingresos ligados a la nómina. Otro supuesto es el de la jubilación. La pensión pretende aportar una estabilidad a los ingresos semejantes a los de la nómina.

Además de estas, pueden existir otras fuentes de ingresos recurrentes, entendiendo por tales las que no implican un mero cambio interno dentro de nuestro patrimonio. Por ejemplo, si diésemos a un banco la orden de que ingresase en una determinada entidad todos los meses una cantidad, nos encontraríamos con que, aunque en una de las cuentas aumenta el importe, está disminuyendo el de la otra.

¿Por qué una nómina es un tesoro?

En primer lugar, aporta tranquilidad de cara al futuro. Es más sencillo planificar sobre la base de que una buena parte de nuestros ingresos gozan de cierta estabilidad. De este modo, podemos prever con mayor fiabilidad si dispondremos de dinero para cumplir nuestros proyectos.

Así, por ejemplo, es más fácil decidir cuál puede ser el coste de la vivienda o el automóvil que nos podemos permitir, qué actividades formativas podemos pagar a nuestros hijos o los gastos de ocio que están a nuestro alcance.

En segunda instancia, el sueldo va ligado a la condición de asalariado y, con ella, a un conjunto de derechos y obligaciones. Uno de los más destacados es la cotización a la Seguridad Social que, entre otros aspectos, nos cubre ante la posibilidad de perder nuestro empleo o sufrir una incapacidad(incluso permanente) y va preparando nuestro retiro.

Disponer de un sueldo recurrente nos aporta seguridad y previsibilidad de cara al futuro

Además, la empresa que nos da trabajo se encarga no solamente de satisfacer una cuota a su cargo, sino de detraer todos los meses la cantidad que nos corresponde pagar a la Seguridad Social como trabajadores, de efectuar el pago, enviar los modelos correspondientes y mantener y conservar la documentación.

Por otro lado, a diferencia de una parte sustancial de las retribuciones que provienen del patrimonio, los ingresos relacionados con el trabajo personal suelen sufrir menos ante la inflación. Por ejemplo, un bono del estado nos ofrece el mismo cupón tanto si suben mucho los precios como si lo hacen poco. Por el contrario, las negociaciones salariales suelen tener el IPC como una de las principales referencias en la revisión de los salarios.

Finalmente, las rentas de los asalariados, frente a las de los autónomos, dependen menos de la carga de trabajo que tienen quienes las perciben.

El papel de las cuentas nómina

En general, tener una nómina cambia las finanzas personales. No solamente supone un cobro todos los meses, sino que posibilita un flujo de pagos de facturas, gastos e inversiones. Es decir, mejora nuestras posibilidades de inversión y financiación.

Hasta hace unas décadas, era común que el trabajador fuese a cobrar cada poco tiempo (incluso cada semana) a la ventanilla de su empresa. Recibía el pago en metálico y la documentación de su nómina. Entonces, se vivía en una economía en la que los billetes y las monedas eran el vehículo habitual para satisfacer todo tipo de adquisiciones y servicios, desde la compra hasta las facturas del hogar.

El desarrollo del último tercio del siglo XX popularizó la apertura de cuentas bancarias donde se domiciliaban las nóminas y las principales facturas. De esta manera, se evitaban desplazamientos físicos, se ganaba en seguridad, se documentaba la información relacionada con los cobros y pagos que se iban realizando y comenzaban a ganar importancia los ahorros mantenidos en instituciones financieras.

Las cuentas nómina son uno de los grandes dinamizadores de la modernización de nuestra vida financiera

Hoy ya no vamos pagando puerta por puerta a nuestros acreedores. Tenemos una banca que lo hace por nosotros y que atiende nuestras necesidades a través de múltiples canales físicos y tecnológicos.

La seguridad, por su parte, es cada día mayor tanto en las oficinas físicas como en los registros y servicios digitales. Además, existen mecanismos reforzados de garantía para nuestros ahorrosdepositados en las cuentas nómina, como la supervisión bancaria o el Fondo de Garantía de Depósitos.

La documentación de las operaciones ha dado un salto enorme. Podemos tener informaciones más detalladas y disponer de ellas en diferentes formatos de la operación bancaria en sí y de nuestras relaciones con otras empresas no bancarias, con nóminas y facturas mucho más ilustrativas.

Pero, quizá el gran salto sea producto del empleo que se puede dar a todo ese conjunto de información. Al fin y al cabo, los bancos son un instrumento que debe fortalecer la confianza entre inversores y ahorradores.

Hoy, gracias a los avances en el campo de los datos, los bancos tienen mucho más fondo documental que les permite mejorar su labor de acompañamiento en nuestra vida financiera.

Los productos bancarios en negro sobre blanco

La cuenta nómina es semejante a cualquier otra cuenta corriente en cuanto a su funcionamiento. Tenemos la posibilidad de realizar transferencias, recibir ingresos, domiciliar facturas, pagar con tarjeta y efectuar un sinfín de operaciones bancarias distintas.

La diferencia con la tradicional cuenta corriente es que la cuenta nómina ofrece mayor vinculación y algunas ventajas. Además de la nómina, suelen requerir que se domicilie en ellas algunos recibos y nos aportan beneficios como una cierta remuneración respecto a estos, menores comisiones u otros más específicos de la oferta concreta de nuestra entidad.

En consecuencia, lo habitual es que abramos una cuenta nómina (incluso dos, si tenemos una compartida con nuestra pareja) para domiciliar en ella nuestras principales relaciones financieras. Luego, cabe la opción de tener tantas cuentas corrientes como queramos para otros propósitos como, por ejemplo, realizar inversiones.

De otra parte, encontramos unas cuentas especiales en las que existe una remuneración con un interés periódico, pero que no están sujetas a vinculaciones relacionadas con domiciliaciones ni pretenden tener una operativa muy activa. Es el caso de las libretas de ahorro infantiles como, por ejemplo, la Cuenta 1|2|3 Mini del banco Santander.

Lo habitual es que las cuentas bancarias se intenten adaptar a las necesidades de cada público. Como muestra, las cuentas jóvenes, que no suelen exigir una vinculación de recibos y nóminas, pero permiten disfrutar de ventajas en la operativa bancaria y, con frecuencia, presentan otros beneficios.

A este tipo corresponde la Cuenta 1|2|3 Smart, también del Santander. Entre otros atractivos, ofrece la eliminación de comisiones, el acceso en condiciones favorables a la televisión de pago HBO e, incluso, la bonificación de recibos o la posibilidad de financiar determinadas adquisiciones con buenas condiciones.

¿Qué hay que tener en cuenta al contratar una cuenta nómima?

Una de sus prerrogativas se focaliza en las comisiones. Por ejemplo, nos puede aportar la posibilidad de efectuar transferencias o mantener una tarjeta de crédito o débito a coste cero o, en todo caso, reducido.

Algunas de ellas dan un paso al frente proponiendo al usuario disfrutar de descuentos en el pago de recibos. Esto es muy interesante ya que, a través de este tipo de cuentas, centralizaremos gran parte de nuestras operaciones y podemos ahorrar un buen dinero. En este sentido, la Cuenta 1l2l3 de Banco Santander aporta una bonificación de hasta el 3% en los recibos.

También suelen acompañarse de una remuneración que estará condicionada al saldo que mantengamos en ella y se percibe en forma de intereses mensuales. Aquí deberemos prestar atención al tipo de interés que nos ofrecen y a las cantidades que se pueden beneficiar de él. Con la Cuenta 1l2l3, es posible obtener hasta un 3% de interés nominal al año.

Distintos requisitos según la entidad

Aunque cada entidad puede pedir unos requisitos diferentes, es habitual que nos exijan ser mayores de edad, domiciliar algún tipo de ingresos recurrentes (una nómina, prestación por desempleo, pensión, subvenciones de la PAC, etc.) con una cuantía mínima y ciertos recibos (gas, electricidad, telefonía, agua, etc.). En algunos casos, también es preciso mantener un mínimo de movimientos en la cuenta como, por ejemplo, los relacionados con pagos con tarjeta.

Una duda que nos puede surgir es qué sucede cuando dejamos de cumplir los requisitos. Ese caso se puede dar cuando se nos agota la prestación por desempleo y no tenemos derecho a otro tipo de subsidio. En estos supuestos, la cuenta no desaparece, ni determinados servicios asociados a ella (como una tarjeta), pero es posible que las condiciones no sean las mismas y ya no podamos disfrutar de las ventajas que teníamos.

En definitiva, las cuentas nómina representan uno de los instrumentos más importantes de la operativa bancaria y, en general, del conjunto de acciones que implica la gestión de nuestras finanzas personales cuando tenemos unos ingresos estables recurrentes. Uno de sus objetivos capitales es la vinculación fructífera entre cliente y entidad, por lo que podemos beneficiarnos de un plus cualitativo en el reconocimiento económico a nuestro esfuerzo laboral.

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