¿Nos pueden obligar a utilizar el teléfono personal para nuestro trabajo?

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Parece algo inocente. Uno llega a un trabajo y una de las condiciones que se imponen es tener teléfono móvil, como en otras ocasiones ha sido disponer de coche para desplazarse.

Pero hay un agravante, no solo tenemos que tener un teléfono, sino muchas veces instalarnos una aplicación y realizar una serie de registros en la misma. Pero ¿nos pueden obligar a utilizar el teléfono personal para nuestro trabajo?

Lo cierto es que las herramientas de trabajotienen que ser aportadas por la empresa, no por el trabajador. En caso contrario siempre debe existir una compensación para el empleado. El ejemplo más sencillo es el uso del vehículo privado para desplazamientos de empresa. Se suele establecer una tasa por kilómetro, que compensa no solo el gasto de gasolina, sino el uso del vehículo.

En el caso del móvil tiene que existir una compensación justa también para el trabajador. No solo se trata de hacerse cargo de los costes de consumo de datos que pueda efectuar, sino también de un mayor consumo de batería o posibles roturas que pueda tener el terminal por un uso en un entorno laboral.

¿Quién se hace cargo de comprar otro si al sacarlo para realizar determinada operación en el trabajo se cae? Será el empleado el que se queda sin teléfono, con la pantalla rota, etc. Si la compensación no es suficiente no podrá repararlo o comprar otro. Con la extensión del uso de la tecnología en muchos casos se da la paradoja de que se traslada la obligación al empleado.

Un caso similar puede ocurrir con el teletrabajo. Como el empleado ya es habitual que tenga en su hogar un acceso a Internet y un portátil, la empresa no se hace cargo de ningún coste en la conexión. Incluso se puede dar el caso de obligar a instalar en su portátil personal de un programa de VPN para que la conexión sea segura.

Es cierto que el empleado obtiene la ventaja de más facilidad para conciliar, pero la empresa debería compensar el uso de los medios que pone el trabajador, más allá de facilitar su conexión. El teletrabajo no puede depender solo de que el empleado ponga todos los medios para ello. Y tampoco el uso del móvil, donde además no saca prácticamente ninguna contrapartida a cambio.

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