No, el problema del pequeño comercio no es solo el Black Friday, es mucho más grave

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El pequeño comercio tradicional tal y como lo hemos conocido está en vías de extinción. Al menos si no se actúa para protegerlo o darle los mecanismos necesarios para ser más competitivo.

En estos días se ha puesto el acento en el daño que hace al sector campañas como la del Black Friday, pero el problema va más allá y es mucho más grave.

Es cierto que esta campaña de promociones importada de Estados Unidos se ha impuesto en nuestros hábitos de consumo. Y es especialmente dañina porque llega justo antes de la campaña de Navidad, y buena parte del presupuesto de la época de ventas más importante del año se va en ella.

Internet no es el único enemigo

Pero también el día del soltero, que no está tan implantada, pero cada año tiene más volumen de ventas, esta vez importada de China tiene incidencia en las ventas de Navidad. Y una política comercial con descuentos constantes, lo que al final limita el atractivo del comercio tradicional que no tiene margen para realizar estos descuentos.

Comprar por Internet no solo es una cuestión de precio, también es una mejor experiencia para muchos consumidores

Si a esto le sumamos una tendencia de consumo, donde el cliente habitual de este tipo de comercio ve más sencillo y más cómodo comprar a través de Internet y recibir los envíos en su casa o en su trabajo, que desplazarse a los comercios de su ciudad para adquirir algún producto, el resultado es que poco a poco van desapareciendo las tiendas de nuestras ciudades.

Sobreviven las franquicias, las tiendas que viven del turismo y poco más. Porque no solo se percibe al comercio de barrio como más caro, sino también tiene problemas de falta de stock, más complicado devolver un producto, etc. Y es aquí donde hay que tratar de cambiar esta tendencia.

Una ciudad sin comercio tradicional, es una ciudad sin alma

Porque a nivel empleo el comercio tradicional es importantísimo. La desaparición de pequeñas tiendas tiene un impacto decisivo en la generación de puestos de trabajo. Y su desaparición no lo compensará la creación de otros en el sector de logística del comercio por Internet.

Dos son las cuestiones importantes para el comercio tradicional. Una digitalización que les permita ser más competitivos y después una concentración en plataformas de barrio para la venta por Internet. Uno por uno no es rentable seguramente tener una tienda online, pero saber que todos los de tu barrio están agrupados en una página, que puedes hacer pedidos a la frutería, carnicería o la panadería y al volver del trabajo pasar a recogerlo o que nos lo entreguen en casa si es una buena alternativa para muchos consumidores.

La digitalización tiene que traer una gestión más eficiente y ayudar a reducir costes. Pero también acceder a productos y proveedores más económicos que nos permitan tener mejores precios. Lo que está claro es que mantener la situación actual será prolongar una lenta agonía.

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