Nada nuevo por el horizonte: Independencia de Cataluña

Chismorrea con tus amigos

Que si Cataluña por aquí, que si Cataluña por allá. Estáis hartos del tema, ¿y si aprovechamos la ocasión para hablar de otros intentos de proclamación de independencia de Cataluña?

 

Que si Cataluña por aquí, que si Cataluña por allá. Estáis hartos del tema, ya lo sé. Más todavía si no vivís en una cueva y estáis al tanto de que a día de hoy se está celebrando el juicio por el referéndum (ilegal a mi entender, cada cual ya tendrá una opinión formada al respecto) del pasado 1 de octubre. De seguro que todos tenéis de sobras unas conclusiones bien formadas al respecto. Pero, ¿y si aprovechamos la ocasión para hablar de otros intentos de proclamación de independencia de Cataluña?

El último de ellos se desarrolló en plena mitad de la Segunda República Española, por el año 1934 para ser más exactos. Se podría hablar de otros casos como en 1640-1641 tras los sucesos del Corpus de Sangre y todo el tema de Els Segadors (seguro que de algo os suena). En resumen, se trató de una guerra entre España y Francia (la Guerra de los 30 años) tras la cual Cataluña se sublevó y se puso bajo soberanía del Rey francés. Esta “disolución” (me niego a considerarlo un supuesto de independencia puesto que realmente pasó a depender de Francia) duró desde el 16 de enero de 1641 hasta el 23 de enero del mismo año.

El siguiente momento de características similares lo encontramos durante la Primera República Española (1873), que más que una declaración de Independencia se trató de una autoproclamación de un Estado Federal Español. Aunque el tema es algo más complejo y eso es otra historia.

Avancemos ya a lo interesante, a la Segunda República. 14 de abril de 1931, Francesc Macià, líder de Esquerra Republicana de Cataluña, una vez celebradas las elecciones municipales que auspiciaron la creación de la República concibe los resultados como el anhelo del pueblo de constituir el Estado Catalán con la intención de conformar una Confederación de Pueblos Ibéricos. Es discutible la verdadera intencionalidad de este hecho puesto que, pero a mi entender se trató de una autoproclamación de autonomía amplía que se arrogaba Cataluña dentro de un Estado español federal. El Gobierno republicano disuadió rápidamente las intenciones de Macià a cambio de conceder a Cataluña un Estatuto de Autonomía como medio de otorgarle cierta autonomía y contentar a todos (anteponiéndose al “café para todos” que a posteriori conocimos durante la Transición).

Dicho y hecho. La República Española otorga a Cataluña un Estatuto de Autonomía en 1932 el cual le permitía tener un parlamento y Gobierno propio (la Generalitat) y se le permitía legislar sobre ciertas competencias exclusivas como Derecho Civil – aunque esto no es nada nuevo y varias regiones de España han contado con Derecho Civil propio desde hace siglos como Galicia o Aragón –, Orden Público, obras públicas – que no fueran de interés general –, Educación y la posibilidad del uso y enseñanza del catalán. No es algo muy diferente a lo que existe hoy en día, salvando las diferencias históricas, obviamente. Además, durante el debate para su aprobación se eliminaron muchas referencias tendenciosas hacia la autodeterminación de Cataluña, como ha ocurrido con posterioridad hace no mucho tiempo con el Estatuto de Autonomía de 2006.

Adelantemos el calendario 2 años. Concretamente al 4 de octubre de 1934 cuando la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) controlaban el Parlamento y Gobierno republicano ya desde el año anterior. A quien le suene de algo el octubre del 34, ¡enhorabuena!, has hecho los deberes. En este momento se desarrolla la llamada Revolución de octubre de 1934, un suceso de huelga revolucionaria promocionado y defendido por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Unión General de Trabajadores (UGT), la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), la Federación Anarquista Ibérica (FAI) y el Partido Comunista de España (PCE) ante el descontento que les supuso el ejercicio de poder de la derecha conglomerada en la CEDA. Tales hechos tuvieron gran repercusión en Asturias, aunque fueron duramente reprimidos. No obstante, la Generalitat y Esquerra Republicana aprovecharon tal situación con afán revolucionario, pero también con la intencionalidad de constituir un Estado Catalán.

Como digo, esta desavenencia ideológica, se unió al descontento autonomista de la Generalitat. Como hito representativo de este hecho nos encontramos con la Ley de Contratos de Cultivos de 1934 que el Gobierno catalán intentó aprobar, pero fue declarada inconstitucional por el Tribunal de Garantías Constitucionales (semejante a nuestro actual Tribunal Constitucional) al entenderse que se rebasaban competencias que correspondían al Estado Central y no al Parlamento catalán tras un análisis de la Constitución y del Estatuto de Autonomía. A quien no le suene todo esto a la actualidad…

En resumen, el ambiente estaba realmente crispado. Por un lado, la ideología de izquierdas de Esquerra Republicana era disonante al Parlamento español en aquel momento y, por otro lado, las ansías de autodeterminación de Cataluña se veían frenadas. ¿Resultado?

Lluís Companys, presidente de la Generalitat y líder de Esquerra, aparece en el balcón de la Generalitat proclamando la República Catalana el 6 de octubre de 1934 a las ocho y diez de la tarde:

¡Catalanes! Las fuerzas monárquicas y fascistas que de un tiempo a esta parte pretenden traicionar a la República, han logrado su objetivo y han asaltado el Poder. Los partidos y los hombres que han hecho públicas manifestaciones contra las menguadas libertades de nuestra tierra, y los núcleos políticos que predican constantemente el odio y la guerra a Cataluña constituyen hoy el soporte de las actuales instituciones. (…)
Cataluña enarbola su bandera, llama a todos al cumplimiento del deber y a la obediencia absoluta al Gobierno de la Generalidad, que desde este momento rompe toda relación con las instituciones falseadas. En esta hora solemne, en nombre del pueblo y del Parlamento, el Gobierno que presido asume todas las facultades del Poder en Cataluña, proclama el Estado Catalán de la República Federal Española, y al establecer y fortificar la relación con los dirigentes de la protesta general contra el fascismo, les invita a establecer en Cataluña el gobierno provisional de la República, que hallará en nuestro pueblo catalán el más generoso impulso de fraternidad en el común anhelo de edificar una República Federal libre y magnífica.

En su discurso puede verse esa pugna revolucionaria de la izquierda contra la CEDA de la que hablaba anteriormente. Sin embargo, es discutible la proclamación de Independencia en tanto parece hacer mención a una autodeterminación enfocada a enarbolar una República Federal Española, eso sí, de izquierdas.

Sea como fuere, Companys pide al general jefe de la IV División Orgánica con sede en Barcelona, Domingo Batet, que se pusiera a las órdenes de la Generalitat, solicitud que rehusó al mostrar su fidelidad a la República y se proclamó el Estado de Guerra aplicando la Ley de Orden Público de 1933.

Por un lado, la Generalitat se defendió con Mossos d`Esquadra y un puñado de hombre de Alianza Obrera y del PSOE, entre otros, mientras el ejercito con una compañía de infantería y una batería del regimiento de artillería intentaba poner fin a la situación. La rendición llego a las 6 de la mañana del 7 de octubre con un resultado de 46 muertos, 117 heridos y unos 3.000 arrestados, entre ellos Companys, que fueron llevados a buque Uruguay reconvertido en prisión.

Con posterioridad se suprimió la autonomía catalana y su Estatuto, se sustituyó la Generalitat por un Consejo de la Generalidad designado por el Gobierno, se clausuró el Parlamento de Cataluña, 129 ayuntamiento fueron disueltos, etc. No puedo evitar marcar las similitudes con la aplicación del actual artículo 155 de nuestra Constitución.

Moraleja: Nada nuevo en el horizonte.

Jorge Escosa Gomez

Muestra de su espíritu crítico e investigador es su blog jurídico (https://explicamelaley.wordpress.com/2019/02/28/curiosidades-historicas-ii-el-intento-de-independencia-de-cataluna-durante-la-segunda-republica/

Chismorrea con tus amigos

Deja un comentario