La jubilación de los autónomos que no es tal: 122.000 trabajadores continúan trabajando más allá de los 65 años

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La jubilación continúa siendo una quimera para muchos trabajadores autónomos, al menos hacerlo en la edad ordinaria.

Mientras la mayor parte de asalariados se jubilan con mejores o peores condiciones a los 65 años, los trabajadores autónomos no pueden decir lo mismo, y todavía son muchos quienes siguen trabajando más allá de esta edad.

En concreto, y según un último informe de la asociación de autónomos UPTA, un total de 122.158 autónomos continúan activos después de los 65 años. Los trabajadores del comercio al detalle y al por mayor son los que más alargan su vida laboral (31.005) seguidos de los agricultores y pequeños establecimientos de hostelería con 12.658 y 9.728 respectivament

Y no, no es por gusto ni por placer, ni siquiera por continuar con el negocio familiar. Las causas de este alargamiento son casi siempre las mismas: una insuficiente carrera de cotización que impide disfrutar de un retiro con ciertas garantías. Para el 40% de los autónomos, el ingreso en la carrera laboral se produjo en edades tardías y todavía no han llegado al tope exigido para acceder al 100% de la jubilación.

Para un 30%, la principal causa para seguir trabajando son sus bajas bases de cotización, que provoca que la cuantía de su pensión sea insuficiente para jubilarse. En la mayoría de los casos, algo que también ocurre en la actualidad, los autónomos han cotizado por las bases mínimas, lo que hace que la pensión no llegue a los 600 euros.

Sin embargo, hay un elevado porcentaje, un 20%, que sigue trabajando por iniciativa propia. Normalmente, son profesiones de carácter intelectual o creativo que no están sometidas a deterioro físico. Entre ellos también se encuentran quienes disfrutar de la jubilación activa, es decir, son pensionistas y siguen cotizando al mismo tiempo.

En cualquier caso, detrás de cada cifra hay un drama escondido. En muchos casos, se trata de trabajadores que no saben cuándo podrán retirarse, con el estrés físico y psicológico que esto supone. La imposibilidad de acceder a una pensión razonable es una losa demasiado pesada que hace que muchos autónomos tengan que retirarse más allá de los 70 años.

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