La falta de Gobierno, un grave problema para empresas y autónomos

Chismorrea con tus amigos

Parecía que tras años de Gobiernos cortes se iba a conformar un ejecutivo que daría estabilidad y tranquilidad fijando un rumbo económico al menos para cuatro años. Pero parece que la cosa se complica más de lo que tocaría. Y la falta de Gobierno se convierte en un grave problema para empresas y autónomos.

No se trata solo de pactar y se entiende que al no existir un mayoría por parte de un partido la conformación del Gobierno se puede dilatar. Pero es que el primer semestre del año ya se ha perdido y al paso que vamos seguramente también el segundo. Porque acudir sin tener los apoyos cerrados en la primera investidura en el mejor de los casos nos llevará a septiembre, en el peor a repetición de elecciones y volvemos de nuevo a la casilla de salida.

Y mientras los autónomos siguen sin tener su reforma del RETA, siguen sin cotizar por ingresos reales o con los falsos autónomos en la indefinición. Sus gastos de suministros o la deducción de dietas siguen sin clarificar el criterio para poder deducirlos con tranquilidad o dar una solución al IVA de caja. Al menos el acuerdo provisional de mejora de prestaciones era de cuatro años, y tienen garantizado lo que pagarán en 2020. Por mucho que corran, el acuerdo para pagar por ingresos reales no sería ya viable hasta 2021.

Y las empresas lo tienen todavía peor. No se emprende la reforma laboral necesaria. Ya sea el prometido estatuto de los trabajadores para el siglo XXI, nuevos contratos que faciliten la flexibilización del mercado laboral que demandan. También es importante encontrar un apoyo más decidido a la transformación digital que lastra la competitividad de muchas empresas.

Además de todo esto se genera una incertidumbre económica que retrae la inversión. Si a todo esto le sumamos cuestiones de calado importantes como la reforma del sistema de pensiones o el paso de los vehículos de gasolina a eléctricos en las empresas, la realidad es que cada día que pasa supone un problema para empresas y al final acabará afectando también a empleo y economía.

Y todo esto sin esperar que se repitan elecciones, porque nadie sabe exactamente si esta opción sería realmente la salida del laberinto actual o nos volvería a dejar igual. En este caso, sería más de un año de parálisis, sin presupuestos nuevos y sin poder tomar medidas de calado tan demandadas por los diferentes sectores.

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