La ciudad de Teruel se volcó en el regreso a la villa medieval del siglo XIII

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Las Bodas de Isabel ha puesto un brillante final a la recreación de la leyenda de los dos Amantes más allá de la muerte

El último día de celebración en Teruel de las Bodas de Isabel ha puesto un brillante final a la recreación de la leyenda con las exequias fúnebres que unieron los destinos de los dos Amantes más allá de la muerte, respaldando el gran éxito de participación y de afluencia de público con que se cierra la edición de las Bodas de 2019. Durante la mañana del domingo comenzaron a correr los rumores sobre la extraña muerte de Diego de Marcilla entre las gentes de la villa, mientras las campanas de Santa María convocaban al funeral del Amante difunto. Tras recorrer las principales calles del centro, hacia las 12,30h entraba la comitiva fúnebre en una plaza de la Catedral abarrotada por el público, siendo recibida por los eclesiásticos y los miembros del Concejo que aguardaban a la entrada del templo.

La familia de Marcilla, almogávares y caballeros amigos de Diego acompañaron al cadáver durante el  sepelio, aunque éste no tardó en verse sacudido por la inesperada aparición de la joven Segura. En un breve instante, el beso negado en vida provocó la muerte de Isabel, señal incontestable de un amor ahora reconocido por todos los asistentes, quienes acordaron dar sepultura conjunta a los dos Amantes y ordenar que los hechos acontecidos en la villa fueran recopilados por un escribano, quien daría testimonio de aquella conmovedora historia a la posteridad. El Juez Domingo de Celadas lo hizo saber a todo el auditorio concluyendo así la representación en la plaza de la Catedral. Cientos de personas participaron en la procesión y en las honras fúnebres, al tiempo que los grupos de actrices y actores involucrados en las escenas actuaron durante la mañana bajo la dirección teatral de Sixto Abril y de Marian Pueo.

La Plaza del Seminario fue el entorno privilegiado que puso el telón de cierre a las Bodas con el Romance del Ciego recitado por Jesús Cuesta, la emotiva Oda a los Amantes interpretada por Mari Carmen Torres desde el balcón de la Casa de la Cultura y el multitudinario Momento del Beso, al que fueron invitados todos los asistentes rindiendo homenaje a los protagonistas de la leyenda de los Amantes. Tras tres días de trepidante recreación histórica, en la que toda la ciudad se volcó en el regreso a la villa medieval del siglo XIII, el atronador sonido de los tambores y de los bombos de Teruel, acometiendo el toque de Los latidos de los Amantes, transmitió finalmente a visitantes y propios la fuerza evocadora de una tradición con raíz local y alcance universal.

EL balance de esta edición ha sido muy positivo, en palabras de la directora de la Fundación Bodas de Isabel: Gracias a la implicación de todos los turolenses que hacen posible que esta fiesta salga adelante así como a la Federación de Grupos, actores, medios de comunicación o ciudadanos de a pie que quieren dar la mejor imagen posible al exterior y velar por el rigor histórico y la calidad de la recreación.

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