¿Cómo serían nuestras ciudades y pueblos sin el pequeño comercio?

Chismorrea con tus amigos

Hoy he pensado en preguntar a un familiar que ha conocido el poder comprar sólo en el pequeño comercio y en las grandes superficies, incluso online, acerca de cómo sería para él su ciudad si no existieran las tiendas locales.

 

Su respuesta era previsible más que por su edad por el hecho de haber comprado durante más tiempo en tiendas físicas: «Me gustan las tiendas pequeñas», pero sus argumentos me han parecido interesantes, sobre todo porque no hay nada como un estudio de campo al pie del cañón.

¿Cómo aporta valor el pequeño comercio a tu ciudad?

Para empezar por una cuestión estética. Unas calles donde sólo hubiera edificios de viviendas y oficinas resultaría triste. Pasear por esos lugares donde se afanan en arreglar los escaparates aporta un plus de armonía y de atractivo tanto al de fuera como al que reside todo el año.

Los barrios donde apenas hay tiendas o se han ido cerrando, pierden su valía. A pesar de que los centros comerciales aparecieron como setas hace años, no siempre podemos desplazarnos o no siempre lo que se necesita está en Internet o en su defecto, lo podemos tener en diez minutos al lado de casa.

Adaptación a las nuevas reglas de venta por parte del pequeño comercio

Ya lo saben, los clientes ahora no sólo pasean por sus calles, no sólo se acercan cuando llegan las rebajas de verano o enero, el perfil es diferente porque el paisaje ha variado, y luego está la red.

La competencia está por todos lados, pero afortunadamente cada vez que una Asociación relacionada con el pequeño comercio lleva a cabo una iniciativa, los vecinos reaccionan y les apoyan. Toda ayuda es poca y no porque sean mejores que las otras alternativas, es que son necesarios e igual de útiles.

Asturias, lugar donde se llevó a cabo el simulacro de la desaparición del pequeño comercio

Arriondas, en este año que acabamos de cerrar, es un pueblo asturiano que llevó a cabo una estrategia de marketing y de concienciación. 120 comercios del pueblo, casi todos los que hay en el municipio, participaron en la acción convocada por la Asociación de Profesionales del Comercio de Arriondas

Sin el pequeño comercio, las calles estarían muertas

Casi todos eran pequeños comercios, pero también se sumaron algunas cadenas. No se trataba de una protesta contra el Black Friday, «sino de una llamada de atención a clientes y vecinos: sin pequeño comercio, la calle quedaría muerta».

¿Y por qué justo antes del Black Friday? «Para que la gente nos tenga en cuenta como una opción. Estamos en desventaja con internet y las grandes superficies, pero somos una parte fundamental de la comunidad».

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