Algunos comercios comenzarán a cobrar por probarte ropa

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El comercio tradicional y su lucha con la compra online, nada nuevo bajo el sol. ¿O sí? Estos días es noticia que algunas tiendas cobrarán por probarse ropa. ¿Exagerado? Con los datos en la mano parece una decisión sensata, si por ejemplo, un cliente entra a un establecimiento, se prueba un traje de novio, recibe todo tipo de asesoramiento y después, no lo compra y lo adquiere por internet.

No se trata de que a partir de ahora nos vayan a cobrar por probarnos un vestido o una chaqueta que nos gustaba en el escaparate y una vez puesta, nos queda peor que mal. Son sectores muy específicos, donde más que probarse una prenda, ese no-cliente recibe un asesoramiento minucioso gratuito, que lleva tiempo y esfuerzo por parte del dueño.

Un clásico comercio con más de 40 años especializado en trajes de novio en Bilbao, ha sido uno de los primeros en cobrar 15 euros por recibir ese asesoramiento. El pago se hará por anticipado, y si el cliente se queda con la prenda, se descuenta del precio final.

Es la estrategia que han ideado, ya que venían observando que el único interés al entrar en su tienda, era no equivocarse al comprar el traje por Internet.

Los dueños hacen hincapié en que no se trata de recaudar más dinero, sino que se trata de una muestra de respeto hacia el trabajo realizado durante el tiempo que esa persona, pregunta y quiere toda la información necesaria para que ese traje le quede perfecto.

Pascual (el dueño) cree que con el pago de los 15 euros puede poner en valor que lleva más de 40 años vistiendo a miles de novios, padrinos e invitados, a lo que se suma que facilitan al novio lo necesario para que se vea igual que el día de su boda: camisas, zapatos, tirantes o gemelos, un servicio que no ofrece internet.

Es en estos momentos, cuando una piensa que este comerciante tiene todo el derecho del mundo a imponer ese pago ya que es cierto que una compra por internet puede ser arriesgado dependiendo de la prenda, pero también puede ser un motivo de rechazo por parte de algún que otro cliente que sí piense en comprarlo en un comercio pero que no crea finalmente que ese traje sea el suyo, por muy bien que haya sido atendido.

En todo caso, el comercio tradicional y con solera ha apostado por esta vía, y tan lícita es como cuando pides una prenda por comercio online y no te sienta bien, tardan quince días en traerlo o viene defectuoso y el cliente no queda satisfecho.

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