7 aspectos que se han quedado fuera de la nueva ley de autónomos.

 Se aprobó por fin la Ley de Reformas Urgentes del trabajo autónomo después de más de año y medio de trabajo de las diferentes comisiones de Congreso y Senado. Lo cierto es que es una reforma que no contenta a todos. Vamos a ver 7 aspectos que se han quedado fuera de la nueva ley de autónomos.

Y tendrán que esperar a la reforma del RETA. Alguno de ellos es lógico que no entren al no tener un consenso dentro del propio colectivo, como la cotización por ingresos netos. Otros simplemente parece que se han dejado fuera por motivos económicos como la deducción de los gastos de vehículos particulares o por la necesidad de realizar un estudio más a fondo como el criterio de habitualidad o el encaje de los autónomos a tiempo parcial. Vamos a ver alguno de ellos.

1. Equiparar pensiones de los autónomos a los asalariados

Después de años de trabajo cuando una autónomo se jubila se da cuenta de la triste realidad que tiene por delante. Hoy por hoy la media de la pensión de un autónomo es mucho más baja que la de un asalariado. Es imprescindible crear fórmulas para que este diferencial se vaya reduciendo poco a poco.

En este sentido para aquellos que lo prefieran, la posibilidad de cobrar el 100% de su pensión y seguir trabajando debería ser una posibilidad para todos, no solo para aquellos que tienen empleados. Ya que su pensión es baja, al menos que la puedan complementar con ingresos extras.

2. Deducciones de los gastos de desplazamientos y vehículo

Los gastos de desplazamientos profesionales en el vehículo privadofinalmente también han quedado fuera. La propuesta era de deducción de un 50% de los gastos con uso conjunto, particular y profesional. Esta es una situación muy habitual para los nuevos autónomos y que los penaliza mucho en la puesta en marcha de sus negocios.

3. El paro de los autónomos

Solo uno de cada dos autónomos que cotizan por esta cuestión acaban cobrando el paro de los autónomos. Antes era todavía peor. Si se cotiza para generar un derecho, es inadmisible que llegado el momento no se pueda cobrar ni seis meses de paro para dar tiempo a encontrar otro trabajo o retomar la actividad profesional en otra área.

4. Autónomos a tiempo parcial y cotización por debajo del salario mínimo

Los autónomos a tiempo parcial siguen sin existir después de esta ley. No se ha dado una solución para las nuevas formas de trabajo que muchas veces no implican una jornada laboral a tiempo completo o ser autónomo todos los días del año.

Tampoco se ha aclarado del todo el criterio de habitualidad o la cotización cuando no se tienen ingresos por debajo del salario mínimo. Se sigue cotizando igual, aunque los ingresos netos sean irrisorios. Y esto es algo que es urgente solucionar.

5. Reforma de la figura del TRADE

Los TRADE son otros de los grandes olvidados de la reforma. Esta figura se creó para proteger especialmente a los autónomos cuya facturación depende en su mayor parte de un solo cliente. A día de hoy el número de autónomos TRADE es muy bajo y es una figura que no funciona. Se estima que solo un 10% de los autónomos dependientes están dados de alta realmente como TRADE.

6. El IVA de caja

El IVA de caja ha sido un fracaso. Una medida a la que se acogen menos de un 1% de las pequeñas pymes y autónomos pensada para proteger precisamente a los más débiles ante los impagos de las grandes empresas o Administraciones Públicas. La morosidad ha descendido, pero es necesario un criterio que funcione para que los autónomos y micropymes no sean los que acaben con la deuda.

7. Las condiciones de las bajas de los autónomos

A pesar de que ahora ya se reconocen los accidentes in itinere a los autónomos, lo cierto es que las condiciones de las bajas para este colectivo son especialmente penosas. A una baja cotización, que supone una mínima compensación cuando se enferma o se ha tenido un accidente profesional. A esto hay que sumarle el pago de la cuota de la Seguridad Social. Tristemente el mito del autónomo que no se pone nunca enfermo seguirá vigente.

Lo malo de todo esto es que habrá que esperar a la reforma del RETA para abordar todo lo que ha quedado pendiente. Y lo cierto es que no parece que vaya a ser a corto plazo. Mientras tanto, un colectivo especialmente maltratado seguirá esperando a que se den respuesta a muchas de sus demandas.

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